Versace, el fin de una era

donatella versace

¿Por qué ha vendido Donatella Versace?

Sus esfuerzos para mantener el legado de Gianni y su visión creativa no han sido suficientes. Finalmente, unos planes truncados para salir a bolsa han precipitado la venta de una firma donde siempre han primado los lazos de sangre.

EL 27 de Septiembre se confirmaba lo que hace días se venía anunciando: Michael Kors ha comprado Versace por  cerca de 2.000 millones de euros tras un acuerdo que acabará de cerrarse bien entrado 2019. Con ello, el conglomerado avanza imparable en su estrategia de convertirse en el primer gran holding del lujo estadounidense tras hacerse el año pasado con Jimmy Choo (pisándole los talones a su máximo competidor en esta contienda, Tapestry, dueño de Coach y Stuart Weitzman, que se le adelantó con la adquisición de Kate Spade).

2018 no ha sido desde luego un año fácil para Versace, en general, y para Donatella, en particular, como matriarca de una de las firmas italianas más icónicas de la historia de la moda. Una firma a punto de quebrar en 2004, al borde de la bancarrota en 2009 y reflotada en la última década gracias a las inversiones externas y una nueva gestión económica. Participada en un 20% por el fondo inmobiliario Blackstone Group desde 2014, Allegra, hija de Donatella Versace, heredó en su momento el 50% de la empresa mientras Donatella y el otro hermano del fallecido diseñador, Santo, se quedaron un 20 y 30% respectivamente. La marca duplicó sus cifras en un par de años, aunque le seguía costando mantener sus antiguos márgenes de beneficio. Dicho rendimiento no ha resultado suficiente para los planes que Blackstone tenía para la emblemática casa de moda. Entre ellos, su salida a Bolsa, una operación pospuesta que ha acabado finalmente con la venta de la firma y su consiguiente salida del accionariado.

Que Versace haya acabado en manos de un titán del premium estadounidense no es fruto de la casualidad. Antes de que Riccardo Tisci fichara por Burberry, la rumorología de moda apuntaba a que el diseñador italiano iba a suceder a Donatella Versace al frente de la marca. Y parece ser que el intento de acuerdo entre ambos, por otra parte, íntimos amigos –Tisci siempre ha citado la casa como una de sus principales fuentes de inspiración y llegó a apostar en su momento por Donatella como imagen de Givenchy– existió, aunque nunca llegó a cuajar. Uno de los motivos por los que el interés hacia Tisci parecía más que plausible era la supuesta intención de los poderosos grandes almacenes de lujo norteamericanos de contar en sus establecimientos nacionales e internacionales con un Versace renovado, a cargo de un diseñador adorado preferiblemente por el público joven y estadounidense como preludio de la conquista del resto del mundo (Riccardo venía avalado por el éxito de colaboraciones como la que viene lanzando regularmente de la mano de Nike, y con una conexión tan fuerte con Nueva York, su centro neurálgico, como para festejar sus diez años al frente de Givenchy con un irrepetible show en homenaje a la Gran Manzana celebrado justo el día que se cumplían 14 años del 11-S). Así, parecía normal que sonara como candidato a ocupar el puesto de Donatella otro creador made in America: Virgil Abloh.

El de Tisci es, de todos modos, el segundo fichaje frustrado de la enseña en menos de dos años, si contamos la sobrevenida salida de Anthony Vaccarello de Versus Versace a finales de 2015 tras menos de un año en el cargo para incorporarse a las filas de Saint Laurent. Un hecho que frenó en seco el crecimiento de esta segunda marca enfocada a los millenials, esa generación milagro llamada a salvar la moda. Versus, en la que trabaja Allegra, es su línea más asequible y siempre ha funcionado como incubadora de nuevos talentos con gran proyección global, entre ellos el propio Vaccarello, Christopher Kane, o Jonathan Anderson, ahora en Loewe.

Otro de los factores que no ha acompañado a Versace en los últimos meses ha sido el estreno de una de las series del año American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace, un biopic sobre el homicidio que acabó con la vida del modisto siciliano, conmemorando el veinte aniversario de su muerte. Un producto televisivo del que Donatella y el resto de la familia se desmarcaron vía comunicado oficial desde el primer momento. No estaban de acuerdo con la manera en que se narraban unos hechos calificados por ellos mismos como “de pura obra de ficción plagada de cotilleos y especulaciones”. El éxito de la misma no ha hecho sino agrandar el mito, muy a pesar del rechazo de los Versace. Sobre la pasarela, hace ya varias temporadas que Donatella viene sacando la artillería pesada, rebuscando en los archivos y evocando aquellos legendarios tiempos en los que la marca era una de las firmas más influyentes del mundo. Si para el desfile de Primavera 2018 nos regaló un momento único y emocionante, logrando reunir veinticinco años después a Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Carla Bruni y Helena Christensen en honor a la memoria de su hermano -el autoproclamado descubridor de las top models de la época-, su campaña de Otoño 2018 ha marcado un hito ya que incluye la imagen con más modelos –54, todas musas y colaboradoras habituales de la casa– jamás fotografiada. La última colección de Donatella Versace como directora artística y vicepresidenta de la compañía, presentada hace tan solo unos días en Milán, no viene sino a confirmar sus esfuerzos por seguir importando y recordarle al nuevo mundo el legado de Gianni en un ejercicio de nostalgia celebrado por la mayoría de sus fans incondicionales. Un esfuerzo creativo que si bien ha bastado para seguir siendo relevante en el mundo del lujo no ha sido suficiente para continuar manteniendo el control del último gran clan familiar de la industria de la moda vía lazos de sangre.

Fuente: El País


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